jueves, 9 de mayo de 2013

Última lectura: Kavafis


Terminamos el ciclo del Club de Lectura Dumas con un poeta y su poesía, uno precisamente que se ha convertido en un icono de la moderna poética. Poetas de la experiencia, culturalistas y novísimos han bebido en la inagotable fuente de Constantino Kavafis y han aprendido de su poesía limpia e inteligente. 

Si habéis recogido el libro ya en la Biblioteca Regional, sabréis si se trata de esta edición o de otra. Esta es la que yo tengo, una edición de su poesía completa realizada por la editorial Hiperión en 1988, con la fina traducción de nuestro paisano José María Álvarez.








Os dejo también unos enlaces que he buscado para su biografía y su valoración como poeta. 



La imagen que inserto corresponde, como podéis suponer, a un sello de correos emitido por Grecia, la patria de origen y lingüística del poeta.

En breve, ponemos aquí algún comentario de texto y algunos poemas escogidos.

martes, 7 de mayo de 2013

Sobre "Retrato de dos hermanas" de Pedro García Montalvo



Sin duda esta tarde, a las cinco y media, como siempre, en nuestra reunión en la Biblioteca, esta novela suscitará controversia, por su estilo, alejado de las convenciones de la modernidad, por su tema, poco frecuentado por las novelas populares hoy en día, y quizás también porque no es fácil enfrentarse a un análisis psicológico tan refinado como el que realiza Pedro García Montalvo en cada una de sus novelas.
Para que empecemos a pensar, en vista a establecer un diálogo, expongo aquí sus principales temas a mi parecer.
Uno, fundamental y núcleo de toda la novela, es la posición que ante las pasiones personales se puede tomar en la vida; la reflexión, la vía intermedia, la sensatez que mantiene el orden vital, se opone radicalmente a nuestros impulsos más primarios, de los que nadie está libre. El dominio sobre esos impulsos, casi compulsiones, es privilegio de la persona reflexiva, de la mente madura y seria, que puede distanciarse de los hechos y de las pasiones para tomar desde ese punto las decisiones adecuadas. La toma de decisiones, el momento crucial en el que nos encontramos, como los caballeros andantes en una encrucijada, y donde hay que señalar claramente qué camino elegiremos para nuestra vida, es el tema subsidiario de este primero nuclear. De una decisión adecuada, depende a veces la dignidad personal que conservemos. Cada personaje en la novela busca o ha encontrado la forma de dignidad personal que lo mantiene en su lugar, todos excepto Sandra, naturalmente, que es precisamente ese extremo de debilidad ante sí misma y ante el mundo. Si Sandra recupera finalmente esa dignidad, es gracias a que otros la han mantenido por ella, gracias a unas posibilidades sociales y culturales y gracias también a una red familiar y de amigos que sirve de protección en las caídas. En otro ámbito y en otra situación, donde esa red no es tan potente o los recursos son insuficientes, la caída absoluta es inevitable. Tal concepto lo aportan aquellos mendigos y personas sin hogar que aparecen continuamente en la novela como un motivo repetido, personajes de fondo que nos recuerdan continuamente a qué extremos puede llegar un ser humano en esta sociedad.
Todo ello tiene como fondo vivo y variopinto la ciudad, la gran ciudad, donde todo es posible y donde se desarrollan todas las historias vitales. La ciudad, y ya parece un tópico, es un personaje multiforme y vivo del que se han destacado las vidas de los personajes novelescos en un momento crucial y complicado. En la ciudad está todo: la crueldad y el amor, la generosidad y el egoísmo, la pasión y la sensatez, la riqueza y la miseria. 
Supongo que estos temas nos darán mucho que hablar esta tarde. Hasta pronto.



lunes, 6 de mayo de 2013

Una semblanza de Pedro García Montalvo

Pedro García Montalvo
 en las Cuevas de Brihuega 
(Guadalajara)

Me cuesta hablar sobre Pedro García Montalvo precisamente porque lo conozco muy bien y desde hace mucho tiempo. Es lo que se llama un viejo amigo. Sin embargo, tengo que hacer notar que la amistad no me ofusca a la hora de la crítica literaria. Sencillamente, a mí me parece un magnífico escritor. No es un escritor a la moda, ni de superventas, ni de los que se hacen populares en los medios de comunicación, ni ninguna editorial crea un personaje volátil sobre su persona para fascinar a un gran público fácilmente manejable. Es un escritor íntimo, particular, secreto, apreciado por lectores fieles que lo siguen y lo disfrutan en plena madurez lectora.
En mi blog y en dos ocasiones, le he dedicado alguna entrada. Esta es de un libro sobre su vida y obra que recomiendo vivamente (seguramente estará en la Biblioteca Regional):


Y esta otra, con motivo de la aparición de su última novela, "El relámpago inmóvil":


Pero tenemos que hablar ahora de él como persona, aunque sea muy difícil separar la faceta de escritor de su carácter y personalidad. En este terreno, lo cierto es que me muevo con más soltura, porque si lo aprecio y lo valoro muchísimo como literato, más aún lo valoro como persona.
Pedro es un murciano, de profundidad, no de folkloreo, murciano que ama su ciudad a fondo, en todo lo que tiene de ciudad mediterránea, de cuna que fue de su infancia y de escenario de toda su vida. Donde tiene a sus amigos y a sus familiares más queridos, por donde realiza día a día su gran afición por el paseo observador y el silencio contemplativo. Disfruta de las mañanas soleadas y de las noches frescas de otoño y primavera. Disfruta de los jardines y de las calles. Es un gran conversador, y valen tanto sus silencios como sus palabras. No le gusta hablar en público, pero le encanta el encuentro amigable e íntimo. Su otra ciudad, sin duda, es Madrid, a la que conoce palmo a palmo, y no sólo en su aspecto físico urbano, sino en sus mismas entrañas, en sus personajes, en su variopinta sociedad.
Ha sido un gran viajero. Ha viajado por todos los países de la cuenca mediterránea, y ha vivido en Estados Unidos y en Inglaterra. Actualmente es viajero amoroso más bien, pues tiene un hijo viviendo en Berlín y allí dirige su mirada cuando piensa en un viaje.
Pedro goza con la vida, con todo lo que la vida ofrece día a día, y escribe, y lee, con recreo y con parsimonia. Pedro es creyente, en el sentido más profundo en que se esta desprestigiada palabra se puede decir. Tiene una fe inquebrantable en la vida y en los seres humanos, aunque sabe de la maldad y de la ignorancia. Su sentido del humor es proverbial. Usa la ironía con distancia y ternura al mismo tiempo.
Pedro ha seguido los senderos vitales con absoluta naturalidad, sin los extremos del que se cree artista y precisa demostrarlo con originalidades fuera de tono. En ese sentido, es de una total sensatez. Fue profesor y sus antiguos alumnos y alumnas aún lo saludan con cariño cuando lo encuentran en la calle o en un local público. Sus amigos son amigos de toda la vida, sabia y amorosamente conservados. Ama con pasión a su familia. Es generoso en sus juicios. Es compasivo. Y si algo le resulta difícil de soportar es precisamente aquello que se opone a estos sentimientos, o sea, la injusticia, la maldad y la ignorancia.

miércoles, 17 de abril de 2013

Enlaces sobre Catarismo y su entorno

De todos los temas tratados en el libro de Rosa Montero, "Historia del Rey Transparente", quizás el más interesante era el de los Cátaros y su trágico final en el castillo de Montségur, aunque éste no fue el único lugar donde fueron perseguidos y exterminados. "Matadlos a todos, que Dios conocerá a los suyos" fue la respuesta del arzobispo Almaric en el sitio de Carcasonne, cuando le preguntaron cómo reconocerían a los que eran cátaros o albigenses. Supongo que después de la terrible matanza, en efecto, Dios reconocería a los suyos, es decir, a todos. Esto tiene la barbarie humana.
Pero aparte su desgraciado fin, los cátaros dejaron una impronta en las ciudades y territorios donde florecieron, por ejemplo en Albi, ciudad francesa que dio nombre a su supuesta herejía. Además de un pueblo acogedor, con un clima delicioso, propio del Midi francés, la gente es amable y delicada con el visitante. Sin embargo, no es esta la herencia cátara, limitada a un pueblo, sino una idea de fraternidad e igualdad, de bondad humana, que en ese momento nace y se manifiesta frente a los intereses políticos y económicos de las instituciones, la Iglesia y el naciente Estado.

Catedral de Albi

Los cátaros, como grupo minoritario, aún perviven en algunos grupos de personas en el sur de Francia y quizás hay comunidades en EEUU. El enlace para conocer el catarismo actual es éste:

En esta misma página podréis escuchar además un coro cátaro actual, muy angelical, como podréis comprobar.

Y en esta página, con una pésima traducción, pero con buena información, podréis encontrar datos sobre Catarismo.

 TOULOUSE

Sabemos que la ideología nazi en su delirio se ocupó de asuntos esotéricos y misteriosos. En la cueva de Lombrives situaban ellos el escondite del Santo Grial y el enterramiento del tesoro cátaro. Forma parte, al parecer, del imaginario colectivo el considerar que los derrotados siempre entierran un tesoro. Yo creo que los vencedores tomaron el tesoro como pretexto para la guerra y al no encontrarlo, deciden que los muy malvados de los masacrados lo enterraron antes de morir.  En todo caso, si vais por esa zona alguna vez, conviene no perdérsela; hay pocas cuevas que haya que recorrer en tren y que hayan sido visitadas por tanta gente célebre. 
Otto Rahn, un extraño escritor muy minoritario, muerto misteriosamente, posiblemente congelado en una montaña, investigó sobre los Cátaros, con ese espíritu nazi del que hemos hablado. No obstante, y salvando sus repugnantes ideas sobre ciertos particulares, los datos y las referencias que da son muy interesantes. Sus dos libros fundamentales son "Cruzada contra el Grial" y "La corte de Lucifer". Son difíciles de encontrar, pero quizás en alguna biblioteca o en libros de viejo se pueda encontrar aún.



Este vídeo es un pequeño documental sobre enclaves fundamentales del Catarismo.

Y en este otro hay información sobre los cátaros de Montségur. 

Como libro general sobre el Catarismo, el mejor es un libro ya descatalogado que publicó Bruguera, "El milagro cátaro", de André Nataf, y modernamente podéis hacer una desiderata en la biblioteca sobre este: "La otra historia de los cátaros"

Y después de esto, todo lo que encontréis al respecto, podéis subirlo al blog o enviármelo para que yo lo haga. Quizás en este mundo lo que haga falta es un poco de espíritu cátaro, o sea, de bondad y de pureza.


lunes, 8 de abril de 2013

Reunión próxima: día 9 de abril

Queridos lectores y lectoras del Club Dumas:

Mañana tendremos la siguiente reunión de nuestro club. Hablaremos sobre el libro de Rosa Montero, "Historia del Rey Transparente", sobre el que anticiparé esta noche alguna información, y recogeremos el siguiente libro de lectura. Pero esta vez el paquete viene cargado, pues tendremos también el cómic-reportaje de Médicos sin Fronteras. Quiere decir que este mes tendremos tarea doble, aunque siempre agradable. Le dije a Pedro Quílez que estábamos dispuestos a leer este cómic, guiándome por las contestaciones que me disteis por correo. Se lee fácil y cómodamente, así que adelante, aguerridos lectores, tendremos dos: "Retrato de dos hermanas" de Pedro García Montalvo, y el cómic fotográfico de Médicos sin Fronteras. 
Por otra parte, una vez leída la novela gráfica, os comunico que Médicos sin Fronteras organiza una mesa redonda sobre ella el día 23 de abril, y un poco tenemos el compromiso de asistir, ya que la hemos leído. Quienes puedan, irán, sin duda.
Y sin más que decir hasta la noche, un abrazo y hasta mañana.

lunes, 11 de febrero de 2013

JANE AUSTEN

 
Queridos lectores y lectoras, supongo que “Mansfield Park” de Jane Austen está ya casi a punto de acabarse. Yo lo terminé de leer hace una semana con gran pesar por mi parte. Quiero decir que cuando una narración tiene la magia necesaria no quieres que acabe nunca, y la mayoría de las veces te gustaría saber qué fue de aquellos personajes más allá de la narración, incluso si la autora, en este caso, explicara un poco más allá el destino de sus personajes. Y no era la primera vez que leía la novela, con lo cual el mérito es aún mayor. Espero que a vosotros os haya hecho un efecto semejante, o al menos un poquito de ese efecto.


¿Por qué sucede esto con Jane Austen? Mejor dicho, ¿por qué me sucede a mí, y por tanto espero que le suceda a más lectores?

Vamos a hacer un poco de lectores malvados y a pensar en los inconvenientes previos o en los prejuicios que pueda suscitar esta lectura. Básicamente, es una autora del siglo XIX, de la época de la Regencia, entre la época georgiana y la victoriana. Somos lectores del siglo XXI, y además, un poco pervertidos -perdonad la expresión- por un siglo XX que ha sido cruel con la herencia recibida del siglo anterior, en honor de las vanguardias, de las revoluciones literarias, del malditismo, quizás debido a que no ha sido el anterior a éste un siglo fácil, sino más bien conflictivo y duro. Jane Austen nos trae un mundo calmado, recogido, un mundo aparentemente sin conflictos ni violencias, exceptuando las nimias preocupaciones de lo cotidiano, y unos destinos ya marcados de antemano por las convenciones sociales. 


Otra maldad: heredamos la idea de que la novela realista tiene que ser social, una denuncia o una puesta en tela de juicio de la sociedad establecida. Aparentemente, Jane Austen no hace esto, por lo tanto el prejuicio ahora es que se trata de una escritora sin compromiso social, sin preocupaciones políticas, sin crítica. Ni siquiera, según sus detractores, se pone en tela de juicio el papel de la mujer, su destino predeterminado por las convenciones sociales.


Y más maldades aún: sus argumentos y sus personajes. Todos burgueses rurales, pequeñas crisis económicas, problemas de herencia, problemas amorosos, matrimonios de amor o de interés. ¿A quién le interesa esto hoy en día?

Pues podemos dejar estas maldades aparte o entrar a ellas para desmentirlas o refutarlas con toda la energía que tengamos como amigos de Jane Austen, pero también podemos reconocerlas y quedarnos tan tranquilos, porque sabemos que ella, la autora, desde su rincón, desde su intimidad nos ofrece otra cosa. Esa otra cosa es la sabiduría, la sensatez, la delicadeza extrema en el análisis, la ironía, el sentido fino del humor, la observación atenta a lo que la rodea, que no hay detalle significativo que se le escape, el amor a la naturaleza. Descomponer la magia en sus partes, dividirla y no tratarla como un todo, es algo difícil y posiblemente poco acertado, pero es necesario para aprender a valorarla.
Habréis observado también en la lectura la perfecta dosificación argumental, que mantiene la suave tensión entre personajes y sucesos con mano firme y serena, pero siempre delicada. 

No obstante, no me resisto a refutar las maldades. Por ejemplo, la primera de ellas. Esa época estaba marcada también por la violencia (guerras napoleónicas, colonialismo), pero en la obra de Jane Austen no aparece, excepto para que los jóvenes se alisten en el ejército con la intención de hacer carrera, como no aparece la colonización inglesa imperialista, ni la trata de esclavos, que era un gran negocio entre la burguesía enriquecida inglesa. Sin embargo, ni los viajes, ni los negocios coloniales, ni la guerra, se presentan como un destino que puede convertirse en trágico. No es eso lo que le interesa. La guerra está lejos, en el continente y las colonias en otros continentes; la autora se desenvuelve en una zona amable de Inglaterra, cercana al mar, al Sur, en una sociedad rural de hermosos y serenos paisajes. La paz de la región ofrece un tapiz sobre el cual pueden bordarse y apreciarse los juegos de sentimientos, las convenciones, los movimientos anímicos y los caracteres humanos. En la violencia y en la guerra todo es extremado. Jane Austen no gusta de grandes pasiones ni de grandes desgracias, sino del discurrir de la cotidianeidad en un mundo sin necesidades extremas, ni materiales ni afectivas. 

Que no ejerce la crítica es otra falacia. No ejerce el tipo de crítica social que podríamos esperar, y que, por ejemplo, se da con todo su vigor en Dickens y en general en los realistas posteriores a ella. Ejerce la crítica, la observación irónica de los comportamientos humanos en su selectivo mundo, que es imagen de todos los mundos donde se den caracteres humanos. Decir que no refleja una realidad sería como decir que el Quijote no es realista porque en su primera parte se limita a reflejar la rudeza de la llanura manchega y sus gentes. Sabemos que no es así. Que su observación se refiere a todos los humanos y a la inmensa variedad de comportamientos. 

Y respecto a la situación de la mujer, no podemos decir de ella que fuera una feminista avant la lettre -aunque era contemporánea de Mary Wollstonecraft, la pionera ideológica en la liberación de la mujer, y sin duda conoció sus escritos. Declarar semejante cosa sería un anacronismo total. Las mujeres de sus novelas conservan los valores tradicionales asignados a la mujer y tienen como único objetivo vital el matrimonio y la maternidad, pero hay algo más. Por ejemplo, la actitud de la propia autora, que permaneció soltera y entregada a su labro literaria. Actualmente, además, se añade en su obra una apuesta por la educación femenina lejos de los convencionales adornos culturales asignados a la mujer y la reivindicación de la mujer como ser racional y autónomo.

Espero que su lectura haya sido muy agradable, y que tengáis muchas y buenas ideas, si puede ser mejores que las mías para compartir. 

Os dejo unos interesantes enlaces sobre Jane Austen:

The Jane Austen Centre (un museo y café dedicado a Jane Austen en Bath)



Y por último, las palabras que figuran en su epitafio en la Catedral de Winchester:


Abrió su boca con sabiduría y en su lengua reside la ley de la bondad

lunes, 28 de enero de 2013

Reunión del día 15: Coetzee y su hombre lento

Nos reunimos el día 15 para comentar la segunda lectura de este curso del Club Dumas. Faltó bastante gente, pero comprendemos que todo el mundo no tiene la misma disponibilidad de tiempo. No importa, porque desde el blog se puede seguir muy bien el ritmo de lectura e incluso participar con comentarios y matizaciones.
Habíamos leído este "Hombre lento" de J. M. Coetzee, y todos coincidíamos en que se trataba de una novela inquietante, extraña. Coincidimos también en lo sorprendente de los giros narrativos, pues lo que en principio parecía una novela psicológica, sobre la evolución de un hombre mayor que sufre una amputación en un accidente, podría pasar a continuación a ser una historia amorosa entre el caballero australiano y la señora yugoslava que lo cuida. La cosa se complica bastante con la aparición de otro personaje, imaginario o real, Elizabeth Costello, una dama escritora que fue protagonista en otras novelas de Coetzee. La novela se convierte así en un juego del destino y de las decisiones que debe tomar un personaje novelesco, estableciendo dos planos, uno real y otro de dudoso realismo, que nos hace creer que el "real" lo es más, cuando ambos pertenecen a lo novelesco. Es el mismo "truco" que inventó Cervantes, al contraponer los planos de la imaginación a los de la supuesta realidad novelesca. ¿Qué es más real en el Quijote, los pastores que entierran a Crisóstomo, falsos pastores propios de una novela pastoril, o los Cabreros que ofrecen fuego, queso y bellotas a don Quijote? Ninguno de los dos casos son reales, ambos son novelescos, pero el plano de la novela pastoril hace más "real" el episodio de los Cabreros. Pues algo así ocurre con la aparición de Elizbeth Costello, personaje de dudosa realidad, que incluso arroja sobre Paul Ryanement la duda de su realidad. Se llega a pensar incluso si el viejo fotógrafo inválido pueda ser un personaje de la escritora, que maneja su vida y sus decisiones con dureza. Él llega a acusarla de querer usarlo como personaje de novela, lo cual añade incertidumbre a la consideración del realismo novelesco. 
No sólo hablamos de Coetzee, porque a partir de esta experiencia lectora, surgieron otros nombres y otras lecturas, incluso comentarios sobre otras novelas del mismo autor. Fue una reunión muy enriquecedora y todos aportamos aquello que habíamos descubierto en nuestra lectura. 
Con esto pasamos a la siguiente lectura, "Mansfield Park", de la autora clásica inglesa Jane Austen. Para quien no haya leído nada de esta autora será un verdadero descubrimiento, no me cabe la menor duda.